Cubierta de «Bajo esquirlas de hielo». La imagen representa el portón de una muralla, en tonos marrones y verdes. Cruzándolo hay dos figuras de espaldas: en el lado izquierdo hay un chico alto, moreno, con un bufanda marrón al cuello y un abrigo morado; en el derecho, una chica mucho más bajita, con el pelo rizado y una boina marrón, con un abrigo del mismo color. Ambos están entrando en lo que parece un pueblo abandonado y cubierto de nieve. Encima del arco del portón hay mucha niebla, y de ella sale un monstruo de hielo con forma humanoide. Está sujetando el arco y mira hacia abajo, hacia los protagonistas de la historia. Está sonriendo en una expresión siniestra. Bajo él se puede leer el nombre de la autora, Sheila Carnero, y el título, entremezclado con la niebla: Bajo esquirlas de hielo.

Hace cincuenta años, Wermon quedó sepultado bajo una capa de nieve tóxica. Desde entonces, cada persona que se adentra en el pueblo desaparece bajo extrañas circunstancias. Las leyendas urbanas hablan de monstruos de escarcha y hechiceros enloquecidos, pero nadie ha sido capaz de desvelar el misterio.

Tayllon trabaja como becario en la gaceta La Era y es un ferviente defensor de la magia; Riaza es reportera en Nuevas de Kimber y todo lo que ansía es descubrir la verdad.

El aniversario de lo que ahora se conoce como la Gran Nevada arrastrará a los dos periodistas al norte para cubrir la noticia. Juntos se enfrentarán al reportaje más difícil de sus carreras, aunque eso signifique poner en peligro sus vidas y sus secretos.

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